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Por un 2006 de sonrisas para la niñez
Este 2006 muchos hombres y mujeres del planeta despertamos con la esperanza de vivir un año de mayor dicha para la especie humana.El 2005, plagado de desastres, fue responsable de la muerte de al menos 350 mil personas por fenómenos de tipo natural, entre los más devastadores figuran el tsunami que sacudió el sudeste asiático y el terremoto del ocho de octubre en Pakistán.
Mientras las tormentas tropicales y los huracanes asolaron diversas regiones al causar un elevado número de muertes y pérdidas económicas millonarias.
Supuestas guerras preventivas amenazan con destruir la felicidad de los más chicos y su familia.
Los conflictos armados parecen no tener fin mientras los niños continúan siendo víctimas de esas conflagraciones, entre otros flagelos como el trabajo infantil, el hambre y la insuficiente asistencia médica.
Los que vivimos en esta isla, en especial las madres, miramos con desconsuelo las cifras de los que van al trabajo en vez de ir a la escuela y de aquellos a quienes se les privan de sus más elementales derechos.
Por eso, aunque el 2005 dijo adiós sin que muchos gobiernos lograran hacer cambios significativos para traer paz y mayor dicha, en especial a los más pequeños, los más optimistas soñamos con un futuro y un presente donde sean posibles las reivindicaciones que la humanidad espera,con un futuro y un presente que no ensombrezcan la sonrisa de mi hijo ni la de muchos otros que corren por el mundo.
Poner a las niñas y los niños primero
Alexandru Rosu no es un nombre famoso, de esos que llenan teatros y ocupan las primeras planas en los grandes diarios del mundo, quizás escasamente conocido para sus amigos más cercanos y su familia.Lo encontré casi por casualidad mientras leía al azar (Voices of Youth online journal) las impresiones de varios pequeños sobre los derechos de la niñez y su visión acerca de los anhelos de las chicas y los chicos en muchos rincones del mundo.
Poner a las niñas y los niños primero es el reclamo del adolescente rumano que ansía con la absoluta sinceridad de sus años, mayores oportunidades y espacio en un planeta de paz y equidad.
En su opinión la tierra no es un sitio suficientemente bueno para ellos “porque hay lugares donde son discriminados por las más estúpidas razones, porque hay lugares donde los infantes no tienen acceso a la alimentación ni a la información”.
Su edad no le impide cuestionar la clase de mundo que los adultos construimos y las numerosas ocasiones en que se ignoran sus propias necesidades como seres humanos, especialmente protegidos por convenciones y declaraciones.
“No podemos jugar a consecuencia de las guerras” lamenta en su misiva, pero esa es sólo una de las más insignificantes secuelas de los conflictos bélicos que estallan con absurdos o rebuscados pretextos.
Su clara percepción del presente no le permite aún entender, por qué esas situaciones existen y aún más difícil le resulta comprender por qué “debemos sufrir las consecuencias de algo que las niñas y los niños no hemos provocado”
La Declaración de los Derechos de la Niñez, fue promulgada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en Ginebra el 20 de noviembre de 1959.
El derecho a un nombre y a una nacionalidad, a la alimentación y a la educación obligatoria y gratuita, sobre todo durante las etapas elementales, son reclamos de documento, muchos de ellos quimeras para los sectores más marginados del planeta.
El documento afirma que deberán beneficiarse de la seguridad social, de crecer con buena salud, con este fin se le proporcionarán cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal.
El texto ampara de manera especial a los que tienen discapacidades físicas o mentales y a los que no pueden crecer bajo el cuidado de sus padres.
Estas prerrogativas son un hecho casi común y cotidiano en esta Isla, una realidad que descuella cuando la comparamos con la situación de la niñez y a la adolescencia en países subdesarrollados, e incluso en algunos del llamado primer mundo, opinan cubanas y cubanos.
Las cifras de pequeños subalimentados (unos 600 mil millones viven en la más absoluta pobreza) las estadísticas de los que trabajan desde edades muy tempranas en América Latina y otras regiones, delatan por sí mismas la necesidad de poner en práctica los preceptos contenidos en la declaración.
En la actualidad más de un millón de niñas y niños están infectados con el SIDA, 300 mil son obligados a empuñar las armas en conflictos en los que dos millones de ellos ya han perdido la vida en sólo una década.
La responsabilidad no es de una persona ni de un gobierno sino de todos y cada uno de nosotros, afirma Alexandru.
Quien quiera que sea y donde quiera que esté sé que muchos apoyan el justo reclamo del adolescente rumano de poner a las niñas y los niños primero.
El comentario de una colega (Zenia) sobre los caprichos del clima y las bruscas variaciones de la temperatura, que nos obligan a los cubanos a vivir prácticamente en dos estaciones paralelas (invierno por la noche y verano por el día), me recordó otra de las muchas curiosidades de la naturaleza, entre las que sobresalen estas extrañas revelaciones sobre las orquídeas.
Quizás muchos ignoren y otros duden que la indiscutible dama del reino vegetal, admirada por su elegancia y colorido tenga una estrecha relación con los órganos sexuales de algunos animales.
El descubrimiento data de varios siglos antes de nuestra era, cuando el naturalista griego Teofrasto, notó la extraña similitud entre el aparato reproductor de los perros, y las dos peloticas arrugadas que tienen en la base ciertas variedades de orquídeas europeas.
El estudioso fue el primero que nombró a la hermosa flor, con su curioso pétalo modificado, a partir del vocablo orchis, que en español significa testículos.
La denominación se extendió con rapidez y después de dos mil años o un poco más, se sigue utilizando para designar un género de orquídeas que crece aún en Europa, además de integrar el nombre de la familia más numerosa del reino vegetal ( orchidaceae ).
A la delicada planta, se le concedió desde épocas remotas, un sitio prominente en libros de medicina y de hierbas, porque se presumía que la forma de sus tubérculos era fuente de propiedades afrodisíacas inigualables.
Además de la literatura especializada, famosas obras de renombrados escritores como el inglés Willian Chakespeare, hacen mención a ella por su nombre o con rebuscadas metáforas.
Desde tiempos inmemoriales la imaginación popular hizo brotar mitos y teorías tan inverosímiles como las que consideraban que las orquídeas crecían sólo en lugares donde las reses, ovejas y caballos se apareaban y derraman semen.
Otros creyeron que el bulbo de estas atractivas especies, podría influir en el desarrollo de los órganos sexuales masculinos, incluso documentos de carácter científico como varias doctrinas botánicas del siglo anterior, tratan de demostrar la veracidad de tan codiciadas cualidades.
Pero lo cierto es que ninguna de esas hipótesis pudieron confirmarse, pues hasta la fecha la vainilla es la única prueba del empleo de la cautivadora flor con otros fines que no son los ornamentales.
Las orquídeas proliferan en todas las latitudes y altitudes, aunque por lo general presentan mayor diversidad en los contextos tropicales y subtropicales.
En Cuba viven unas 313 especies- de las más de 25 mil que existen en el mundo -, la mayoría de ellas localizadas en este extremo del país, en áreas montañosas de la Sierra del Rosario y la Península de Guanahacabibes, y en pendientes de la Sierra de los Órganos.
No obstante, equipos de especialistas investigan su presencia en otros sitios de esta provincia.
El inconfundible olor de la orquídea Chocolate y la apariencia de la variedad conocida como Rana, dan nombre a las dos especies, consideradas endémicas locales, por ser exclusivas de esta zona del planeta.
Especialistas afirman que más del 70 por ciento de los ejemplares descubiertos en esta región del archipiélago cubano, crecen en troncos de árboles y arbustos.
Aunque sus flores producen numerosos frutos, las condiciones climatológicas adversas, disminuyen su reproducción de forma natural, por ese motivo, avanzan en la isla programas de producción de vitroplantas, que permiten multiplicar a gran escala especies en peligro de extinción, para devolverlas después a la naturaleza en cantidades muy superiores.
El Orquideario de Soroa, importante vergel de la mayor de las Antillas, radicado en el occidente de Cuba, es la institución científica que dirige los procedimientos de biotecnología con fines conservacionistas.
En este exuberante jardín se preservan unas 700 especies de orquídeas cubanas y exóticas, sembradas a cielo abierto o en umbráculos especiales.Las primeras orquídeas llegaron a Soroa en l948, importadas por el propietario del lugar el acaudalado español Tomás Felipe Camacho, considerado en Cuba la persona con mayores conocimientos sobre ese fascinante mundo de colores y fragancias.
En el hermoso paraje se conservan aún valiosos ejemplares de los siglos XIX y XX, reliquias de este sorprendente sitio, devenido monumento natural a uno de los más curiosos y atractivos exponentes de la flora mundial.

Vueltabajo, la región más occidental de Cuba, es internacionalmente famosa por la excelencia de sus vegas tabacaleras, también por la belleza de sus paisajes entre los que sobresale el Valle de Viñales, que ha viajado por el mundo en los lienzos de afamados artistas.
Pero esta tierra es conocida también por la exquisitez de uno de sus licores: La Guayabita del Pinar, así que los invito a conocer algo sobre su historia y a degustarlo si tienen la oportunidad.
Una pequeña frutilla de apenas centímetros da vida a un antiguo licor que celebró el primer siglo de su bautizo con el nombre de La Occidental: Guayabita del Pinar.
La planta, símbolo de este extremo del país, crece a la sombra de los extensos pinares de las serranías que serpentean la costa norte de la región.
Cuentan que desde épocas remotas los habitantes de estas tierras descubrieron los poderes de la curiosa especie(Psidium Salutare)con la que se elabora un ron artesanal de agradable sabor.
La fuerte bebida de unos 40 grados era preferida por los vegueros de la zona para mitigar el frío durante las primeras horas de la mañana.
Con el paso de los años se convirtió en un rito ofrecer el tradicional preparado a personalidades distinguidas y brindar con él en festividades y ocasiones especiales.
La reputación del licor que se obtenía de manera rústica en diversos sitios de la Vuelta Abajo propició la edificación de una modesta fábrica en esta ciudad, (distante unos 140 km de La Habana) a finales del siglo XIX.
Pero no fue hasta el tres de marzo de 1904 que se inscribió en el libro de marcas y patentes con el nombre de La Occidental.
En una fecha tan temprana como el año 1911 obtuvo el Gran Premio en la Exposición Licores Cubanos celebrada en La Habana y poco después (1925 ) la medalla de oro en la feria internacional de Roma.
De entonces a la actualidad son numerosos los reconocimientos conquistados por las dos variantes de La Guayabita del Pinar ( seca y dulce ) cuya producción de unas 60 mil cajas anuales está mayoritariamente destinada a la exportación.
Cerca de un centenar de turistas recorren cada día a una de las manufacturas licoreras más pequeñas del mundo, donde la fase de preparación es aún totalmente artesanal.
En centenarios toneles reposa la maceración de dos a tres meses hasta obtener el apetecido líquido, venerado por los habitantes de esta provincia desde tiempos lejanos.
A pesar de sus años, la Guayabita del Pinar se reafirma su valía que evoca el arraigo de una tradición centenaria, sólida como el ron más fuerte y aromática como la más delicada hoja de tabaco.
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A más de un siglo de su muerte, José Martí es recordado aún por los cubanos como una de las figuras cimeras de las letras y la historia insulares, pero la original invención de un horticultor japonés es, sin dudas, uno de los más sui géneris homenajes al Héroe Nacional de Cuba.
El Lirio martiano
Pinar del Río, Cuba. Desde mediados del siglo pasado florece en este extremo del país, el lirio José Martí, considerado una de las más originales ofrendas al Héroe Nacional de Cuba.
En el Orquideario de Soroa (el mayor de la Isla) crece esa variedad, fruto de la imaginación del famoso horticultor japonés Kenji Takeuchi, fallecido en 1977.
La flor, identificada entre muchas por sus abultados pétalos blancos, es un híbrido obtenido a partir de dos especies endémicas del archipiélago mediante la técnica botánica convencional.
El abogado español Tomás Felipe Camacho era el dueño de ese sitio, donde fallecieron numerosas especies antes de la llegada de Takeuchi, con amplio dominio de las técnicas de cultivo.
A sus manos de artífice debemos el diseño y creación de los peculiares jardines, monumento natural a la llamada aristócrata de las flores.
Pero sin dudas, una de sus más singulares obras fue el lirio José Martí que se integró a la abundante vegetación de la zona en 1953, año en que se cumplían cien años del natalicio de José Martí.
Días de incertidumbre y desasosiego precedieron a su original tributo, hasta que vio la luz entre la tupida floresta de la zona.
Desde entonces, el lirio martiano sobresale por su inconfundible apariencia nívea en las cimas de Soroa, donde crece de forma silvestre.
En las montañas de Viñales, aflora también la silueta del maestro, como otro de los enigmas de estas elevaciones que datan del período jurásico.
Las cimas parecen evocar al pensador en una simbiosis casi poética de rasgos e insinuaciones que concitan la admiración de lugareños y visitantes, al convertirse en otro singular homenaje de la naturaleza al insigne escritor y patriota.
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Las islillas que rodean a Cuba atesoran valiosas historias y pasajes de la vida de relevantes personalidades, en una de ellas Ernest Hemingway encontró inspiración para escribir algunas de sus más notorias creaciones.
CAYO CASIGUAS: PASEO POR LA VIDA DE ERNEST HEMINGWAY
POR ADALYS PILAR MIRELES
Cayo Mégano de Casiguas, la isleta cubana que acogió a Ernest Hemingway durante la segunda guerra mundial, revela pasajes desconocidos de la vida del famoso novelista estadounidense.
La islilla - una de las 160 del archipiélago Los Colorados- que refugió al Premio Nobel de Literatura mientras intentaba detectar submarinos alemanes en el golfo de México, es visitada ahora por turistas y navegantes.
Situada al norte de esta occidental provincia, fue acondicionada para mostrar a los visitantes los encantos de este sitio y las huellas de la presencia de Hemingway quien lo bautizó como Cayo Paraíso.
Luego de cumplir su misión antifascista, el autor de “Adiós a las Armas” prosiguió sus viajes hasta el asolado escenario en su barco de pesca junto a su ayudante Gregorio y su esposa Mary.
Allí solía escribir en la madrugada a la luz de las velas tras días de bojeo por el enclave y exploraciones a lo largo de unos cuatro kilómetros de playa.
El Cayo, que le obsequió gran parte del realismo logrado en su novela “El Viejo y el Mar” , atesora aún muchos recuerdos del destacado escritor, que estuvo allí en varias ocasiones durante la primera mitad del siglo pasado. En este lugar nació también su novela Islas en el Mar, publicada póstumamente.
Localizado frente al estrecho de La Florida , a unos 110 km al oeste de La Habana, Paraíso sobresale también por sus blancas dunas, la belleza de sus fondos marinos y la proximidad de abundantes arrecifes coralinos.
Después de permanecer varias décadas en silencio, el cayo muestra episodios poco conocidos del narrador, que consideró a Cuba como su segunda casa y a esta porción de tierra como su refugio predilecto.
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